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Capitalismo de vigilancia: el precio oculto de la conectividad

Capitalismo de vigilancia: el precio oculto de la conectividad

07/12/2025
Yago Dias
Capitalismo de vigilancia: el precio oculto de la conectividad

En nuestra era digital, el precio oculto de la conectividad no se cobra en dinero, sino en datos. Cada búsqueda, cada clic y cada interacción en redes sociales alimenta un ecosistema silencioso que transforma nuestra vida privada en mercancía.

Este artículo explora cómo el mercantilización de datos personales se ha convertido en una fuerza dominante, qué implicaciones tiene para la democracia y qué pasos podemos dar para recuperar el control de nuestra información.

Origen y definición del capitalismo de vigilancia

El término «capitalismo de vigilancia» fue acuñado por la socióloga Shoshana Zuboff en 2013 para describir una nueva lógica de acumulación capitalista basada en la extracción unilateral de experiencias humanas.

Según Zuboff, empresas como Google y Facebook iniciaron esta práctica al convertir la conducta en productos predictivos vendidos a anunciantes y gobiernos, sin un consentimiento significativo de los usuarios.

Evolución histórica y contexto

La lógica del capitalismo de vigilancia surge en la era digital frente a presiones económicas que intensifican la monitorización en línea. Desde los primeros buscadores hasta las redes sociales, el flujo de datos creció sin pausa.

  • 2013: Publicación del concepto por Zuboff.
  • 2014: Vincent Mosco y Christian Fuchs amplían la crítica sobre datos y vigilancia estatal.
  • Post-2020: Aumento de vigilancia laboral y brechas legales postpandemia.

El paso de una economía de atención financiada por publicidad a una que explota experiencias íntimas marca una transición radical en nuestra relación con la tecnología.

La teoría principal de Shoshana Zuboff

Zuboff describe este modelo como una variante radicalmente desencajada y extractiva del capitalismo de la información. Mientras la revolución industrial se basaba en recursos naturales, el capitalismo de vigilancia explota nuestra conducta.

Entre los mecanismos clave destacan:

  • Extracción permanente y análisis masivo de datos.
  • Nuevos contratos basados en monitorización y automatización.
  • Personalización extrema de servicios digitales.
  • Experimentación continua sobre usuarios sin tregua.

La idea de instrumentarismo de la conducta humana se materializa en la «plusvalía conductual», donde los datos predictivos se convierten en mercancía en los «mercados de futuros conductuales».

Mecanismos operativos y modelo de negocio

La extracción de datos ocurre sin un consentimiento informado, capturando metadatos de búsquedas, ubicación y comportamientos en dispositivos inteligentes. Estos flujos se registran, almacenan y procesan mediante algoritmos de inteligencia artificial y big data.

El modelo de negocio convierte al usuario en mano de obra gratuita. Los datos circulan en redes opacas, generando ingresos millonarios a través de publicidad y venta de señales predictivas.

Impactos y consecuencias sociales

El capitalismo de vigilancia amenaza la privacidad, socava la libertad individual y redefine la democracia. Al concentrar el poder en corporaciones tecnológicas, se crea una nueva corporatocracia digital que actúa más allá del alcance estatal.

Entre las consecuencias negativas destacan la pérdida del derecho al tiempo futuro, la manipulación de comportamientos colectivos y la erosión de la confianza pública. Sin embargo, también surgen servicios personalizados que mejoran experiencias en salud, transporte y educación.

Regulación, respuestas y caminos de acción

A nivel global, las leyes de protección de datos personales (como el GDPR europeo o la LGPD en Brasil) buscan poner freno, pero las ambigüedades permiten lagunas que las empresas explotan.

  • Fomentar la alfabetización digital y el análisis crítico de plataformas.
  • Impulsar regulaciones claras con sanciones efectivas.
  • Apostar por tecnologías de código abierto que respeten la privacidad.

La resistencia comienza con la concienciación. Cada usuario puede exigir transparencia, revisar permisos y utilizar herramientas de cifrado o navegadores centrados en la privacidad.

Reclamar nuestro futuro digital implica reclamar mecanismos de gobernanza participativa y exigir que la tecnología sirva al bien común, no únicamente al lucro empresarial.

En última instancia, el desafío es transformar nuestra relación con los datos, pasando de meros recursos explotados a derechos inalienables. Solo así podremos equilibrar el desarrollo tecnológico con la dignidad humana y la libertad individual.

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

Yago Dias es educador financiero y creador de contenido en caminoisierto.org. A través de sus textos, promueve disciplina financiera, planificación estructurada y decisiones responsables para una relación más saludable con el dinero.