Home
>
Economía Global
>
Crisis alimentarias: el talón de Aquiles de la seguridad global

Crisis alimentarias: el talón de Aquiles de la seguridad global

24/01/2026
Yago Dias
Crisis alimentarias: el talón de Aquiles de la seguridad global

Las crisis alimentarias se han convertido en un factor estructural de inestabilidad global, impulsadas por conflictos, cambio climático y fragilidad de los sistemas de suministro. Este fenómeno trasciende el ámbito humanitario para erigirse como un verdadero riesgo sistémico que compromete la seguridad de regiones enteras y el orden internacional.

En este artículo exploraremos las causas, dimensiones y consecuencias de estas crisis, así como propuestas para fortalecer la resiliencia y promover soluciones sostenibles.

Panorama global: magnitud del problema

En 2024, entre 638 y 720 millones de personas padecieron hambre en el mundo, con una estimación central de 673 millones (8,2% de la población global). Asimismo, la inseguridad alimentaria moderada o grave afectó a unos 2.300 millones de personas (28% de la población mundial),

335 millones más que en 2019. Desde 2015 se observa una tendencia de empeoramiento del hambre y la inseguridad alimentaria, revirtiendo años de avances. Para 2030, la ONU proyecta que hasta 512 millones seguirán crónicamente subalimentados, casi el 60% en África.

Además, en 2024 más de 295 millones de personas en 53 países sufrieron hambre aguda (crisis, emergencia o catástrofe según la CIF). Estos datos ilustran que el hambre ya no es sólo un problema humanitario, sino una amenaza directa a la seguridad global.

Distinciones clave: crisis alimentaria, hambruna e inseguridad alimentaria

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases (CIF/IPC) permite diferenciar entre niveles de gravedad:

  • Fase 3 – Crisis: grandes brechas en el consumo de alimentos y aumento de la malnutrición.
  • Fase 4 – Emergencia: malnutrición aguda muy elevada y exceso de mortalidad.
  • Fase 5 – Catástrofe/Hambruna: inanición, muerte masiva y tasas de desnutrición aguda extremadamente críticas.

En 2025, Save the Children reporta que 118 millones de niños sufren hambre, de los cuales 63 millones lo padecen principalmente por conflictos. De 18 millones en niveles de emergencia, 11 millones están en países donde el conflicto es el principal impulsor. Esto demuestra que la hambruna en el siglo XXI es provocada por el hombre y evitable.

Conflictos armados: el motor principal

Casi el 70% de las personas con inseguridad alimentaria aguda vive en países frágiles o afectados por conflictos. Estos choques generan bloqueo de ayuda, desplazamientos masivos y colapso de sistemas productores.

Casos emblemáticos:

  • Gaza: más de medio millón de personas enfrentan hambre catastrófica; la mitad son niños.
  • Sudán: 638.000 personas en hambruna catastrófica y 3,8 millones de niños al borde de la catástrofe.

Regiones como el Sahel, Cuerno de África, Yemen y Gaza son, a la vez, focos de inestabilidad regional, terrorismo y crisis de refugiados, impactando directamente en Europa y Oriente Medio.

Cambio climático y degradación ambiental

El cambio climático, la alteración de los ciclos de fósforo y nitrógeno, y la pérdida de biodiversidad conforman la degradación ambiental global que amenaza los sistemas alimentarios.

Sequías, inundaciones, olas de calor y plagas ya merman los rendimientos agrícolas, especialmente en países vulnerables. Esto provoca:

  • Volatilidad de precios de alimentos básicos.
  • Deterioro de los medios de vida rurales.
  • Aumento de conflictos por recursos (agua, tierras fértiles).
  • Presión migratoria desde zonas devastadas.

Shocks económicos, deuda y precios de los alimentos

La conjunción de cambio climático, pandemia de COVID-19 y guerra en Ucrania creó una tormenta perfecta que disparó los precios y empujó a millones a la pobreza y el hambre, sobre todo en zonas urbanas.

La guerra en Ucrania restringió la oferta de cereales y aceites, elevó los costos de energía y fertilizantes, y afectó rutas clave del Mar Negro, responsables de al menos el 12% de las calorías alimentarias mundiales.

Además, la deuda pública creciente, la depreciación de monedas y la elevación de tipos de interés reducen la capacidad de países importadores para asegurar el acceso a alimentos.

Urbanización y vulnerabilidad de las ciudades

La seguridad alimentaria urbana se deteriora a medida que los pobres dependen del mercado. Las cadenas de suministro que abastecen a las ciudades son rápidas, pero extremadamente vulnerables a disrupciones por pandemias, bloqueos logísticos o conflictos.

Los cierres de rutas en el Mar Negro provocaron escasez y subidas de precios en ciudades de Oriente Medio y África, evidenciando la fragilidad de un sistema globalizado.

Hacia soluciones integrales

Abordar estas crisis requiere colaboración multilateral y estrategias que conecten seguridad alimentaria, cambio climático y paz:

  • Invertir en agricultura sostenible y resiliente, adaptando cultivos a nuevas condiciones.
  • Fortalecer redes de protección social y sistemas de alerta temprana.
  • Promover el desarme y la diplomacia preventiva para mitigar conflictos.
  • Movilizar financiamiento climático y reducir la deuda de países vulnerables.

Solo combinando innovación, cooperación y voluntad política podremos transformar el talón de Aquiles de la seguridad global en un motor de desarrollo equitativo y sostenible.

Referencias

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

Yago Dias es educador financiero y creador de contenido en caminoisierto.org. A través de sus textos, promueve disciplina financiera, planificación estructurada y decisiones responsables para una relación más saludable con el dinero.