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El costo de la desigualdad: una carga para la economía global

El costo de la desigualdad: una carga para la economía global

18/12/2025
Giovanni Medeiros
El costo de la desigualdad: una carga para la economía global

La desigualdad económica global ha alcanzado niveles históricos, concentrando la riqueza en unos pocos y dejando a la gran mayoría con recursos mínimos para subsistir. Este desequilibrio no solo socava la justicia social, sino que erosiona el potencial de crecimiento y genera riesgos profundos para la estabilidad mundial.

En este artículo, analizamos las cifras más relevantes, exploramos sus consecuencias económicas y sociales, y proponemos vías de acción para construir un futuro más equitativo y próspero.

La magnitud de la desigualdad económica global

Hoy, el 10 % más rico del planeta controla alrededor del 75 % de la riqueza total, mientras que la mitad más pobre apenas percibe el 2 %. Estas disparidades se han profundizado con el tiempo, alimentadas por estructuras financieras y políticas que favorecen la acumulación en las cimas del poder económico.

Además, menos de 60.000 personas concentran más bienes que la mitad de la población mundial junta. Mientras tanto, el 50 % inferior acumula menos del 6 % del patrimonio global, un claro reflejo de una brecha estructural insostenible.

Cómo la desigualdad lastra el crecimiento global

Cuando los ingresos y la riqueza se concentran en unas pocas manos, la demanda agregada se reduce. Las mayorías disponen de menos recursos para consumir bienes y servicios, lo que frena la inversión productiva y amplía la dependencia del crédito. Estos mecanismos alimentan burbujas financieras y ponen en riesgo la estabilidad de los mercados.

Por otra parte, la erosión de los bienes públicos, como infraestructuras, educación y salud, mina el crecimiento a largo plazo. Un sistema donde la propiedad privada absorbe recursos en detrimento del interés colectivo genera desequilibrios difíciles de corregir.

El costo en vidas humanas y capital humano

Las desigualdades extremas tienen un precio en vidas humanas. Según Oxfam, más de 21.300 personas mueren cada día por causas ligadas a la pobreza: hambruna, falta de atención médica y efectos del cambio climático, entre otros factores. Esto equivale a una pérdida diaria de talento y productividad que podría impulsar el desarrollo social y económico.

  • Hambre y malnutrición crónica
  • Acceso insuficiente a servicios de salud
  • Vulnerabilidad ante desastres climáticos
  • Violencia de género y discriminación

Este declive del capital humano impacta directamente en la capacidad de innovación, la productividad futura y la resiliencia de las sociedades ante crisis.

Desigualdad, cambio climático y sistema financiero

La interconexión entre desigualdad y cambio climático agrava la tormenta perfecta. El 1 % más rico genera alrededor del 41 % de las emisiones de gases de efecto invernadero cuando se cuenta por activos. Sin embargo, las poblaciones más pobres soportan la peor parte de las catástrofes climáticas, sin contar con redes de protección adecuadas.

Al mismo tiempo, el sistema financiero global funciona como un impuesto silencioso al desarrollo. Los países ricos obtienen rendimientos positivos de sus posiciones exteriores, mientras que el 80 % de las naciones más pobres soportan pagos netos que representan casi el 2 % de su PIB. Recursos que podrían destinarse a escuelas, hospitales o energía limpia se fugan hacia circuitos financieros internacionales.

Fragilidad social y costos políticos

La desigualdad mina la cohesión social y la confianza en las instituciones. Aumenta la polarización política, fomenta la desconfianza y eleva el riesgo de conflictos internos. Cuando los ciudadanos perciben que el sistema beneficia solo a unos pocos, disminuye su compromiso cívico y crece la tensión social.

La ONU advierte que estos procesos erosionan el sentido de realización personal y la autoestima colectiva, generando un terreno fértil para la inestabilidad y la erosión de la gobernanza democrática.

Desigualdad de género y mercado laboral

La brecha de género contribuye notablemente a la pérdida de productividad global. A nivel mundial, las mujeres perciben apenas un tercio de los ingresos laborales y dedican gran parte de su tiempo al trabajo no remunerado. Este desequilibrio limita el aprovechamiento del talento femenino y reduce los ingresos fiscales, afectando la salud y la educación de los hogares.

Cerrar esta brecha es indispensable para lograr un invierno demográfico inclusivo y aprovechar al máximo el potencial económico de la mitad de la población mundial.

Retos y soluciones para revertir la desigualdad

Frente a este escenario, la comunidad internacional y los gobiernos locales deben impulsar cambios contundentes. Estas acciones pueden marcar la diferencia:

  • Implementar impuestos progresivos a la riqueza y herencias elevadas
  • Reforzar la inversión en educación pública y salud universal
  • Promover políticas de transparencia y rendición de cuentas
  • Apoyar la transición energética justa y accesible
  • Fomentar la igualdad de género en todos los niveles laborales

Solo mediante una colaboración global y sostenida se podrán corregir los desequilibrios estructurales y crear condiciones para un crecimiento más inclusivo. Cada política implementada, cada decisión basada en la equidad, se traduce en un paso hacia un futuro donde el desarrollo económico y la justicia social vayan de la mano.

La historia nos enseña que los grandes avances sociales y económicos surgen cuando se apuesta por la igualdad de oportunidades. Hoy, la urgencia es mayor que nunca: el costo de la desigualdad es demasiado alto para seguir cargándolo en silencio.

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

Giovanni Medeiros es analista de finanzas personales y colaborador de caminoisierto.org. Sus artículos ayudan a los lectores a mejorar el control de gastos y a desarrollar una gestión financiera más equilibrada.