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El costo social de la automatización: ¿trabajo para todos?

El costo social de la automatización: ¿trabajo para todos?

14/12/2025
Giovanni Medeiros
El costo social de la automatización: ¿trabajo para todos?

En las últimas décadas, la automatización y la inteligencia artificial han dejado de ser conceptos futuristas para convertirse en motores clave de la economía global.

La pregunta que se plantea es inevitable: ¿será suficiente el empleo generado para todos o asistiremos a un desequilibrio social de gran magnitud?

En este artículo analizaremos cuatro grandes bloques: el panorama tecnológico, el impacto cuantitativo en el empleo, la polarización salarial y las respuestas políticas y empresariales.

El panorama tecnológico y económico

El gasto mundial en tecnología de la información alcanzará 5,43 billones de dólares en 2025, impulsado por la nube, la seguridad y la inteligencia artificial.

Por su parte, el mercado de automatización y control industrial crecerá hasta 226.800 millones de dólares en 2025, frente a 206.300 millones en 2022.

  • El 73,2 % de las empresas aumentó sus inversiones en automatización el último año.
  • Un 36,6 % reportó reducciones de costes de al menos el 25 %.
  • El 61,3 % admite que sus herramientas están infrautilizadas.

Estos datos evidencian que la automatización ha pasado de un lujo tecnológico para unos pocos a una infraestructura básica en las empresas.

La adopción de RPA (automatización robótica de procesos) ofrece retornos de inversión de hasta el 200 % en el primer año, mientras que el 77 % de las compañías ya explora o utiliza IA.

Para muchas pymes, la automatización con IA genera ahorros de entre 500 y 2.000 dólares mensuales y libera más de 20 horas semanales de trabajo.

Impacto cuantitativo en el empleo: ¿destruimos más de lo que creamos?

Las proyecciones globales son ambivalentes. Hasta 2030, la automatización podría reemplazar 92 millones de empleos y crear 170 millones nuevos, con un saldo positivo de 78 millones.

Sin embargo, un informe del World Economic Forum advertía que para 2025 quedarían obsoletos 85 millones de puestos, generándose 97 millones de roles adaptados a la división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que uno de cada cuatro empleos está en alto riesgo de automatización, sobre todo aquellos basados en tareas rutinarias.

Dentro de este espectro, existen grandes diferencias sectoriales:

  • Administración y contabilidad: hasta el 80 % de tareas transaccionales automatizables.
  • Manufactura estandarizada: robots colaborativos en líneas de producción.
  • Servicios de atención al cliente: chatbots y sistemas de respuesta automática.

No obstante, también surgen nuevas oportunidades en desarrollo de sistemas, ciencia de datos, supervisión de IA y diseño de procesos, demostrando que un empleo puede transformarse sin desaparecer.

Polarización laboral y desigualdad salarial

En España y Europa, el efecto de la automatización ha sido la polarización del mercado laboral: se crean empleos en los extremos salarialmente altos y bajos, mientras el centro sufre una pérdida neta.

El proyecto Cotec identifica que los trabajadores con formación intermedia han visto reducidos sus puestos, ante el avance de las máquinas en tareas rutinarias.

En el extremo superior, crecen roles especializados en análisis, programación y gestión de sistemas.

Por género, los hombres experimentan mayor polarización, con destrucción en el centro y crecimiento en los extremos, mientras que el empleo femenino aumenta de forma más homogénea aunque con frecuente precariedad.

En Estados Unidos, estudios señalan que la automatización fue un determinante central de la desigualdad salarial en los años noventa.

La migración laboral hacia tareas más complejas ha incrementado los salarios de los trabajadores complementarios a la tecnología, mientras los menos cualificados han sufrido:

  • Migración ascendente: rutinarios que pasan a roles cognitivos mejor pagados.
  • Migración descendente: ocupaciones manuales con retribuciones inferiores.

El resultado es una doble dinámica: reducción de la desigualdad en la base y ampliación de la brecha en la parte alta.

Respuestas de política pública y empresarial

Frente a estos desafíos, las políticas públicas juegan un papel crucial. Es necesario diseñar:

  • Sistemas de formación continua y reciclaje profesional.
  • Regulaciones laborales adaptadas a la nueva normalidad tecnológica.
  • Redes de protección social que mitiguen el impacto en la transición.

Las empresas, por su parte, deben asumir responsabilidad social mediante programas de reconversión interna, inversión en talento y colaboración con instituciones educativas.

Una transición justa y sostenible exige alianzas público-privadas que articulen una visión compartida, integrando productividad con bienestar social.

Solo así se podrá construir un futuro donde la automatización no sea sinónimo de desempleo masivo, sino de oportunidades laborales de calidad para todos.

El reto es ineludible: equilibrar eficiencia con equidad para garantizar que nadie quede atrás en la era de las máquinas.

Referencias

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

Giovanni Medeiros es analista de finanzas personales y colaborador de caminoisierto.org. Sus artículos ayudan a los lectores a mejorar el control de gastos y a desarrollar una gestión financiera más equilibrada.