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El factor climático: ¿cómo redefinen los eventos extremos la economía?

El factor climático: ¿cómo redefinen los eventos extremos la economía?

19/12/2025
Yago Dias
El factor climático: ¿cómo redefinen los eventos extremos la economía?

Los fenómenos meteorológicos extremos ya no son sucesos aislados, sino fuerzas que moldean la estabilidad financiera y social a escala global.

Marco global de riesgo

En su "Global Risks Report 2025", el World Economic Forum sitúa las condiciones climáticas extremas como el principal riesgo para la economía en la próxima década. La Organización Meteorológica Mundial alerta de que 2025 podría ser el segundo o tercer año más cálido registrado, superando el umbral de 1,5 ºC de calentamiento global y provocando afectaciones severas a las economías y daños irreversibles.

Este nuevo paradigma trasciende lo ambiental y se configura como un riesgo macroeconómico y financiero sistémico, donde los impactos físicos agudos –olas de calor, inundaciones y sequías– conviven con efectos crónicos como la elevación del nivel del mar y la desertificación.

Datos cuantitativos recientes en Europa

El estudio de Sehrish Usman en colaboración con economistas del BCE ha cuantificado las pérdidas debidas al verano de 2025 en la Unión Europea. Las olas de calor, sequías e inundaciones generarán aproximadamente 43.000 millones de euros de pérdidas a corto plazo, equivalentes a un 0,26% del PIB de la UE. A medio plazo, hasta 2029, la factura ascenderá a unos 126.000 millones, o 0,78% del PIB.

Además de los daños directos en infraestructuras, agricultura e industria, las pérdidas indirectas –interrupción de cadenas de suministro y menor productividad por calor– añaden un 20–30% extra al coste total, configurando recesiones silenciosas repartidas en el tiempo y tensionando las cuentas públicas.

El caso español: laboratorio de la nueva economía climática

España emerge como el país de la UE con mayores pérdidas absolutas para el verano de 2025. Se estima un coste de 12.200 millones de euros, equivalentes al 0,84% del PIB nacional, cerca del 30% de todas las pérdidas de la Unión. Hasta 2029, la cifra se acerca a 34.819 millones (2,4% del PIB).

Frente al promedio europeo, España multiplica por tres el impacto relativo. Su exposición elevada a sequías e inundaciones, junto a sectores clave como agricultura y turismo, explican este desfase.

  • Agricultura: caída de rendimientos y destrucción de cosechas.
  • Turismo: pérdida de atractivo y daños en infraestructuras.
  • Industria y construcción: parones por calor y desperfectos en redes de transporte.

Evidencia acumulada 2015–2025

Un informe conjunto de Greenpeace y el CSIC analiza diez eventos extremos graves en España entre 2015 y 2025 –olas de calor, sequías, inundaciones y temporales marítimos–, atribuyéndoles unas 5.000 muertes y pérdidas económicas globales superiores a los 20.000 millones de euros.

Estos episodios reiterados confirman que la factura climática no es un coste puntual, sino una deuda creciente que se carga sobre las arcas públicas, las familias y los sectores más vulnerables.

Impactos sociales y políticos

Las consecuencias van más allá de las cifras. En las zonas afectadas, el aumento de la inseguridad alimentaria, la migración interna y el estrés hídrico generan tensiones sociales. Las olas de calor elevan la mortalidad en ancianos y trabajadores al aire libre, mientras que las sequías prolongadas socavan los medios de vida rurales y fomentan la despoblación.

En el plano político, la incapacidad de anticipar y mitigar estos riesgos erosiona la confianza en las instituciones. Los altos costos de emergencia desvían recursos que podrían invertirse en educación, salud o infraestructura, creando un círculo vicioso de vulnerabilidad.

Respuestas: adaptación, seguros y regulación

Para afrontar esta encrucijada, los gobiernos, las empresas y la sociedad civil deben colaborar en tres frentes:

  • Adaptación territorial: restauración de humedales, infraestructuras verdes y sistemas de alerta temprana.
  • Mecanismos de seguro climático: diseños innovadores de seguros que incluyan coberturas paramétricas y fondos de estabilización nacionales.
  • Políticas reguladoras: impuestos al carbono, criterios de riesgo climático en la supervisión financiera y estándares obligatorios de resiliencia en la construcción.

Estos instrumentos, correctamente coordinados, no solo reducen los daños, sino que abren oportunidades de inversión en eficiencia energética, economía circular y empleo verde, transformando el desafío en motor de desarrollo.

El factor climático se ha convertido en un eje central de la economía mundial. Reconocerlo y actuar con rapidez es la única forma de asegurar un futuro próspero y equitativo.

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

Yago Dias es educador financiero y creador de contenido en caminoisierto.org. A través de sus textos, promueve disciplina financiera, planificación estructurada y decisiones responsables para una relación más saludable con el dinero.