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El papel de la educación en la competitividad global

El papel de la educación en la competitividad global

03/01/2026
Fabio Henrique
El papel de la educación en la competitividad global

La educación se ha convertido en el motor que define el éxito de las naciones en un mundo cada vez más interconectado. Más allá de la transmisión de conocimientos, representa la base para la innovación, la cohesión social y el desarrollo económico. En un contexto donde Asia asciende con fuerza y las potencias tradicionales enfrentan desafíos, entender el papel estratégico de la educación es imprescindible.

Contexto global y tendencias principales

El panorama educativo mundial está experimentando una transformación importante en la geopolítica del conocimiento. Las universidades asiáticas, lideradas por instituciones chinas, han escalado posiciones en los últimos años, amenazando la preeminencia de Norteamérica y Europa Occidental.

Estos cambios se reflejan en más de 3.100 universidades de 136 países evaluadas en el Ranking Mundial de Universidades 2026. Al mismo tiempo, recortes de financiación e, incluso, restricciones de visas para talento internacional en Estados Unidos y cierres de cursos en Reino Unido evidencian una crisis en universidades occidentales.

  • Potencias occidentales tradicionalmente dominantes pierden terreno frente a Asia.
  • China lidera el ascenso de la oferta investigativa y académica.
  • América Latina obtiene su puntaje más bajo en Educación Avanzada: 43,22/100.

Desafíos específicos: el caso de España

España enfrenta retos estructurales que amenazan su competitividad global. Desde el bajo rendimiento en pruebas internacionales hasta la brecha digital, cada área reclama atención urgente.

En matemáticas, solo el 5,9% de estudiantes alcanza un nivel alto (frente a 7,9% en la UE) y en ciencias apenas un 4,9% (UE: 6,9%)[1]. Además, un 27,3% de jóvenes no llega al nivel básico en matemáticas, mientras un 24,4% queda por debajo en lectura.

Brecha digital y escasez de talento

La alfabetización digital sigue siendo un cuello de botella. El 44,4% de estudiantes españoles no alcanza el nivel 2 del ICILS, por encima de la media europea (42,5%). Esa insuficiente alfabetización digital limita la incorporación plena a entornos de innovación.

Al mismo tiempo, existe una escasez crítica de especialistas en CTIM. España necesita más de 1,39 millones de profesionales en TIC para cumplir con la Década Digital de la UE. Sin embargo, la matrícula en CTIM cayó al 24,7% en 2023, frente al 26,9% de la UE.

Desajustes en educación superior y mercado laboral

España ha superado el objetivo de la UE en titulados de 25-34 años (52,6% vs 44,1%), pero persiste un desajuste entre cualificaciones y mercado. La empleabilidad es especialmente baja en humanidades y artes.

Por otra parte, un 35,0% de trabajadores está sobrecualificado, lo que refleja un desfase entre la formación y las necesidades reales de la industria. La polarización de competencias muestra que solo el 22,9% de adultos tiene cualificación intermedia (UE: 44,3%).

Estrategias y soluciones en implementación

Para revertir estas tendencias, el Gobierno español y la Unión Europea han puesto en marcha programas y reformas. Destacan las microcredenciales adaptadas al mercado laboral y la reducción de tasas académicas para 2024/2025.

  • Asignación de 50 millones EUR en microcredenciales.
  • Planes de mentoría y formación dual en CTIM.
  • Fomento de la participación en investigación internacional.

Estos esfuerzos buscan fortalecer la relación entre universidades y empresas, reduciendo el desajuste y mejorando la empleabilidad de los graduados.

Tecnología e innovación educativa

La inteligencia artificial y el e-learning están redefiniendo modelos pedagógicos. Más del 47% de líderes educativos usa IA en operaciones diarias, y la participación estudiantil puede aumentar hasta un 80% con estas herramientas.

El mercado global de e-learning alcanzará 203.81 millones de dólares en 2026, ofreciendo ahorro energético del 90% y reduciendo a la mitad el tiempo de preparación docente. Se espera que el aprendizaje móvil llegue a 340.000 millones de dólares en 2029.

Conclusión: hacia una competitividad sostenible

Invertir en educación no es una opción, sino una necesidad estratégica. Las naciones que mantengan una inversión sostenida en talento y capacidades serán las que lideren el siglo XXI.

España, al mejorar sus competencias básicas, reducir la brecha digital y alinear su oferta formativa con el mercado, puede convertirse en un referente. El desafío es mayúsculo, pero las soluciones están al alcance: tecnología, microcredenciales y una colaboración público-privada bien articulada.

La educación, en última instancia, es la clave para garantizar la competitividad y el bienestar de las generaciones futuras.

Fabio Henrique

Sobre el Autor: Fabio Henrique

Fabio Henrique es redactor de contenido financiero en caminoisierto.org. Se dedica a explicar de forma clara temas como presupuesto, planificación financiera y toma de decisiones económicas conscientes.