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La economía del agua dulce: el recurso más valioso y escaso

La economía del agua dulce: el recurso más valioso y escaso

13/01/2026
Fabio Henrique
La economía del agua dulce: el recurso más valioso y escaso

El agua dulce, aunque rodea nuestro planeta, es un bien finito y cada vez más codiciado. Este artículo explora su magnitud, escasez, impactos económicos y soluciones.

1. Magnitud física del recurso y su escasez

Aunque la Tierra se conoce como el “planeta azul”, la realidad es que la mayor parte de esa agua es salada o inaccesible.

Dos tercios de esa agua dulce están congelados en glaciares y casquetes polares. El resto se encuentra en acuíferos, ríos, lagos y humedad del suelo, lo que convierte al agua accesible en un activo natural extremadamente limitado.

2. Distribución sectorial del uso de agua dulce

El consumo de agua dulce se reparte de manera desigual entre sectores:

  • Agricultura: 70% de las extracciones.
  • Industria: 20%, con alta demanda de agua ultrapura para semiconductores y biofarma.
  • Uso municipal/doméstico: 10%, vital para la salud y el bienestar.

El dominio del uso agrícola dominante en agua refleja la dependencia de la seguridad alimentaria sobre recursos hídricos abundantes.

3. Escasez y estrés hídrico a escala global

La presión sobre el recurso crece a medida que la población y la producción industrial demandan más agua.

Para 2025, casi 4.000 millones de personas vivirán en zonas con problemas de escasez. Cada año, 25 países con una cuarta parte de la población mundial sufren estrés hídrico extremadamente alto, usando más del 80% de sus recursos disponibles.

Para 2030, la demanda mundial supera la oferta sostenible en un 40%, un desequilibrio que pone en jaque el desarrollo y la estabilidad social.

4. Impactos económicos y riesgos macro

La escasez de agua dulce no es solo un problema medioambiental, sino un riesgo macroeconómico sistémico. El Banco Mundial advierte que regiones áridas podrían ver su PIB reducido en hasta un 6% hacia 2050.

Regiones afectadas por la contaminación de ríos registran pérdidas de crecimiento económico entre 1,4% y 2,5%. Además, se estima que el valor económico anual del agua y los ecosistemas acuáticos equivale al 60% del PIB mundial de 2021.

5. Estrategias en Europa y la UE

En la Unión Europea, el agua es considerada una prioridad estratégica. Ya afecta al 20% del territorio y a casi un tercio de la población europea.

La Comisión Europea ha creado la cartera de Medio Ambiente, Resiliencia del Agua y Economía Circular, resaltando la resiliencia hídrica como área estratégica para la competitividad.

  • Directiva de Aguas Residuales Urbanas (TARU) refuerza la reutilización desde 2025.
  • Planes de acción de economía circular (2015 y 2020) orientan políticas de eficiencia.
  • Biofactorías que generan energía y materiales a partir de aguas residuales.

6. Caso de estudio: España

España encarna muchos de los retos hídricos de climas mediterráneos. El 20% de su territorio ya está desertificado y se prevé que hasta el 75% pueda estar en riesgo en 2050.

Siete de las diez cuencas más estresadas de la UE están en España. A comienzos de 2024, los embalses almacenaban solo el 45,2% de su capacidad, frente al 55,4% de la última década.

Este escenario obliga a repensar el modelo agrario y potenciar tecnologías de ahorro y reutilización para mantener la seguridad alimentaria y la productividad.

7. Modelos de gestión y soluciones innovadoras

Para afrontar la crisis, se están desplegando distintos enfoques:

  • Economía circular del agua: maximizar la reutilización de aguas residuales tratadas.
  • Desalación y tecnologías de ósmosis inversa para suministrar agua en zonas áridas.
  • Gestión integrada agua-energía-materia, optimizando recursos conjuntos.

Países como Israel y Singapur lideran la reutilización agresiva, logrando cubrir gran parte de su demanda urbana con agua regenerada.

8. Perspectivas futuras y llamada a la acción

El reto para 2050 es mayúsculo: adaptar infraestructuras, cambiar hábitos de consumo y financiar innovaciones será clave.

Gobiernos, empresas y ciudadanos deben colaborar en:

  • Políticas de precios que reflejen el verdadero valor del agua.
  • Inversiones en infraestructuras resilientes y tecnologías limpias.
  • Educación y concienciación para reducir el despilfarro y fomentar la reutilización.

Solo así podremos asegurar que este recurso esencial para la vida siga disponible para las futuras generaciones.

Fabio Henrique

Sobre el Autor: Fabio Henrique

Fabio Henrique es redactor de contenido financiero en caminoisierto.org. Se dedica a explicar de forma clara temas como presupuesto, planificación financiera y toma de decisiones económicas conscientes.