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La huella de carbono como activo financiero: una nueva métrica

La huella de carbono como activo financiero: una nueva métrica

13/12/2025
Yago Dias
La huella de carbono como activo financiero: una nueva métrica

La huella de carbono ya no es solo un concepto ambiental; se ha convertido en un activo financiero crucial para instituciones globales.

Esta transformación permite cuantificar riesgos climáticos y atraer inversiones sostenibles.

Al medir las emisiones financiadas, los actores financieros pueden optimizar sus decisiones y contribuir a una economía baja en carbono.

Definición y alcance de las emisiones financiadas

Las emisiones financiadas representan emisiones indirectas atribuidas a instituciones financieras por su financiamiento a empresas emisoras.

Estas se clasifican como Scope 3 categoría 15 bajo el GHG Protocol.

No son emisiones directas, sino proporcionales a la exposición financiera, como préstamos o inversiones.

  • Responsabilidad indirecta: Bancos como Wells Fargo financian actividades con altas emisiones, contribuyendo al cambio climático a través de sus carteras.
  • Importancia crítica: Constituyen más del 95% de las emisiones totales en el sector financiero, siendo esenciales para compromisos como el Acuerdo de París.

Este enfoque ayuda a gestionar riesgos de transición y alinear portafolios con metas net-zero.

El estándar PCAF: la metodología global

El Partnership for Carbon Accounting Financials (PCAF) es el estándar adoptado globalmente para medir emisiones financiadas.

Proporciona un enfoque detallado que complementa el GHG Protocol.

  • Cubre siete clases de activos financieros, mejorando la granularidad en la gestión climática.
  • Utiliza una fórmula básica: Emisiones financiadas = Emisiones del emisor × Factor de atribución.

La métrica de intensidad de emisiones financiadas mide emisiones por valor de portafolio, como tCO₂e por millones de dólares invertidos.

PCAF define cuatro métricas clave para reportar, incluyendo emisiones absolutas y intensidad económica.

  • Emisiones absolutas: Cuantifican el total de emisiones atribuidas.
  • Intensidad económica: Relaciona emisiones con el valor empresarial.
  • Intensidad física: Mide emisiones por ingresos o producción.
  • Intensidad promedio ponderada de carbono (WACI): Compara la exposición a emisores intensivos.

Estas herramientas permiten una gestión proactiva del riesgo climático.

Métricas clave y ejemplos numéricos

Las métricas como Carbon Footprint y Weighted Average Carbon Intensity son vitales para evaluar impactos.

Por ejemplo, un fondo con alta intensidad de carbono indica mayor contribución al cambio climático.

  • Carbon Footprint: Se calcula como emisiones financiadas divididas por el valor de mercado del fondo.
  • Carbon Efficiency: Mide la eficiencia en la reducción de emisiones por ventas.

Los bancos reportan que más del 95% de su huella proviene de emisiones financiadas.

Esto destaca la necesidad de datos precisos y alineación con ciclos fiscales.

Contexto regulatorio y estratégico

Compromisos globales como net-zero para 2050 impulsan la adopción de estas métricas.

Iniciativas como GFANZ alinean esfuerzos para una transición sostenible.

  • Desafíos: Incluyen cálculos complejos y calidad de datos, especialmente para Scope 3.
  • Oportunidades: La huella de carbono sirve como proxy para cuantificar riesgos de transición y optimizar inversiones.

Las tendencias en 2024 enfatizan mayor granularidad en los reportes bajo PCAF.

Esto facilita la divulgación ESG y la integración de riesgos físicos, como eventos climáticos extremos.

Riesgos versus oportunidades: casos prácticos

La huella de carbono permite valorar activos de manera innovadora, como en valores respaldados por pools ilíquidos.

Bancos europeos como ABN AMRO lideran en la implementación de PCAF.

  • Control financiero: Si una institución tiene control operativo, puede atribuirse el 100% de las emisiones.
  • Casos exitosos: Instituciones miden "insurance associated emissions" para gestionar riesgos climáticos en seguros.

Las limitaciones, como datos incompletos, requieren evolución continua de los estándares.

Sin embargo, esto abre puertas para innovación en la gestión de carteras sostenibles.

Al adoptar estas métricas, las instituciones no solo cumplen regulaciones, sino que también generan valor a largo plazo.

La transparencia en las emisiones financiadas atrae inversores conscientes del medio ambiente.

Esto fomenta una asignación de capital más eficiente hacia industrias bajas en carbono.

La integración de créditos de carbono puede complementar estrategias net-zero.

En resumen, la huella de carbono como activo financiero empodera a los actores para liderar la lucha climática.

Proporciona herramientas prácticas para transformar riesgos en oportunidades de crecimiento sostenible.

Empezar con mediciones bajo PCAF es el primer paso hacia un futuro financiero resiliente.

Al inspirar acción colectiva, podemos construir un sistema económico que prospere en armonía con el planeta.

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

Yago Dias es educador financiero y creador de contenido en caminoisierto.org. A través de sus textos, promueve disciplina financiera, planificación estructurada y decisiones responsables para una relación más saludable con el dinero.