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Materias primas: el pulso de la economía global

Materias primas: el pulso de la economía global

18/01/2026
Giovanni Medeiros
Materias primas: el pulso de la economía global

Las materias primas han sido históricamente el eje sobre el que gira el comercio internacional, convirtiéndose en un indicador clave de salud económica. En este análisis, exploraremos su peso en el comercio mundial, las previsiones de precios para 2025-2026, las dinámicas de petróleo y gas, la geopolítica de minerales críticos y los retos para las naciones que aún dependen de la exportación de recursos sin valor añadido. A lo largo del artículo, presentaremos datos y perspectivas que permitan visión clara hacia diversificación y estrategias para afrontar un futuro más sostenible y resiliente.

La importancia de las materias primas en el comercio mundial

Las materias primas aportan aproximadamente un tercio del valor del comercio mundial de mercancías, según datos recientes. Esta cifra refleja la posición central que tienen los productos básicos en los flujos comerciales y en la definición de ciclos económicos. Sin embargo, esta relevancia no significa empleo óptimo de los recursos, pues muchos países en desarrollo corren el riesgo de quedar atrapados en una trampa de dependencia económica.

El contraste es claro: mientras el comercio mundial de mercancías creció un 25,6% entre 2016 y 2022, el de materias primas avanzó solo un 15,5%. Este fenómeno revela la ventaja creciente de los sectores de mayor valor añadido, como el refino y la manufactura. Para evitar la “maldición de los recursos”, es imprescindible capturar mayor valor añadido mediante la creación de industrias aguas abajo y fomentar políticas que incentiven la innovación y diversificación productiva.

Ciclo de precios 2025-2026: previsiones y realidades

Tras el extraordinario ascenso de precios pospandemia, los precios de las materias primas se encaminan a una fase de ajuste. El Banco Mundial proyecta una caída del 7% en el índice general en 2025 y otra del 7% en 2026. A pesar de esta corrección, los niveles seguirán siendo 23% y 14% superiores a los de 2019, respectivamente. Se trata de una fase de normalización tras superciclo, en la que los valores nominales bajan pero mantienen su relevancia estructural.

Dentro de este comportamiento global, se observan divergencias notables: la energía enfrenta una corrección más pronunciada, mientras que algunos metales críticos mantienen su precio gracias a la demanda ligada a la transición energética. Los alimentos, por su parte, muestran una tendencia a moderación con alta sensibilidad a variables climáticas y conflictos regionales.

El petróleo y el gas: indicadores geopolíticos

El petróleo sigue siendo el termómetro geopolítico por excelencia. A corto plazo, la sobreoferta de crudo, la desaceleración de la demanda en China y Estados Unidos, y el avance de vehículos híbridos y eléctricos presionan los precios a la baja. No obstante, las inestabilidades en Oriente Medio y los recortes de producción que anuncie la OPEP+ pueden provocar repuntes bruscos.

  • Factores bajistas: desaceleración de la demanda global y sobreoferta sostenida.
  • Factores alcistas: tensiones en Oriente Medio y anuncios de recortes de la OPEP+.

En el mercado de gas natural, las dinámicas son distintas. Europa espera una gradual reducción de precios en 2026 gracias al aumento de oferta de GNL y la moderación de la demanda industrial, mientras que en Estados Unidos el Henry Hub se mantendría estable alrededor de 4 USD/mmBtu. El gas se consolida además como una arma geopolítica de energía en la era post-Ucrania y en la redefinición de flujos globales de energía.

Metales industriales y críticos: la nueva geopolítica

Para los metales industriales, la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China y la debilidad del comercio global han limitado la recuperación de aluminio, cobre y acero. Sin embargo, minerales como el níquel presentan un crecimiento fuerte impulsado por su uso en baterías y tecnologías de almacenamiento.

Más allá de los básicos, la geopolítica de minerales críticos cobra protagonismo. Grandes potencias buscan cadenas de suministro resilientes mediante reservas estratégicas, acuerdos bilaterales y estrategias de friend-shoring. Los inversionistas apuntan a litio y cobre como activo prioritario por su papel crucial en:

  • Vehículos eléctricos (baterías).
  • Infraestructura eléctrica y electrónica.
  • Energías renovables y sistemas de almacenamiento.

Desafíos para países dependientes y perspectivas

Los países cuyo 60% o más de sus ingresos por exportaciones dependen de materias primas enfrentan una encrucijada. El riesgo de estancamiento económico y social crece si persisten en el modelo de exportar grandes volúmenes sin procesamiento. La solución pasa por políticas activas que promuevan la diversificación, la inversión en infraestructura y la formación de capital humano.

La regulación climática, como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea, también redefine las reglas del juego. Con una huella de carbono reducida como valor agregado, los metales “verdes” ganan premium en los mercados, lo que incentiva la adopción de procesos más limpios y la modernización de la industria extractiva.

En definitiva, el desafío es convertir un recurso finito en una oportunidad de desarrollo sostenible. Solo aquellos países que comprendan la importancia de agregar valor y articulen políticas de valor añadido podrán surfear las olas de la volatilidad y contribuir de manera significativa al pulso dinámico de la economía global.

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

Giovanni Medeiros es analista de finanzas personales y colaborador de caminoisierto.org. Sus artículos ayudan a los lectores a mejorar el control de gastos y a desarrollar una gestión financiera más equilibrada.